>DETALLES NACIONALISTAS DE LA SERIE DEL CARIBE

11 Feb

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Por Andrés Pascual

       Para encender más pasiones de las que bordean cualquier competencia; para reafirmar el “caliente nacionalismo” que, de un tiempo a esta parte, se ha apoderado del alma hispanoamericana, los países miembros de la Confederación que asisten a la Serie del Caribe, han convertido el encuentro de finales de febrero en otro teatro de “cara a cara con el enemigo” y, si bien es verdad que un opositor deportivo es un enemigo, como quiera que se vea, por encima de las dignificaciones hipócritas de los manuscritos y de los manifiestos contemplados bajo el manto de “la hermandad entre países hermanos”, el problema es que, cuando cambian o alternan el nombre de los uniformes del club ganador, que se lo ganó en la competencia de las ligas invernales del área, le están extrayendo el zumo a la esencia de la confrontación, que nació para enfrentar novenas campeonas de circuitos bien definidos, por la, nadie sabe si enfermiza opción de internacionalizar el torneo, como otra serie más por países de esas que, en realidad, no valen un centavo, como el mal llamado Clásico Mundial. Solo la Liga Venezolana, a pesar del “populismo chavista”, mantuvo el de su campeón, Caribes, en el uniforme.
      Antes, cuando la primera etapa, los clubes portaban sus nombre y, en una manga, un diseño de la bandera del país que representaban.
      En estos tiempos, muchos cronistas ni mencionan el nombre del equipo, sino el de la nación, ¿Por qué ocurre esto? Porque los Padrecitos de la Confederación no atienden el hecho, que no es una violación de estatutos (invitar a Castro si lo es y, sin embargo…), pero pudiera ser la primera piedra para cosas peligrosas después y, todo esto no es más que un entredicho periodístico.
     Los Yaquis de Ciudad Obregón ganaron y lo hicieron bien, aunque necesitaron de la ayuda de los Toros del Este, que sacó de circulación a los Criollos Brujos con una lechada de altura y dos errores de “colegial” del shortstop Figueroa que, podrá ser un fenomenal fildeador según algunos, pero, por lo ridículo y costosos de las marfiladas, con 2 outs, que permitieron que bateara Aza el tribey impulsador de dos, se convirtió en uno de los símbolos de errores garrafales que embarcaron a su equipo en juegos decisivos, como aquel del venezolano Camaleón García en la de 1954, que provocó la eliminación del Pastora ante el Caguas de la primera etapa en un duelo insólito y dramático entre Rubén Gomez y Thornton Kipper.
     Sin atracciones de taquilla, sin estrellas locales o regionales; sin refuerzos de nombre y clase y con la resignación de Puello Herrera a no poder o a no saber hacer algo mas que asimilar una pelota clase A en el terreno, la Serie del Caribe, a pesar de la fanfarria promocional, es un vegetal, que depende de que le retiren los “tubos” que la alimentan y le suministran oxígeno. La asistencia en Mayagüez dio la tónica y…sonó la trompeta del Juicio.

Pie de grabado: El error de Figueroa recordó, por lo ridículo y decisivo en el score del juego, el de Camaleón García en la tercera base del Pastora.

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