SOTA, CABALLO Y REY

31 May

Por Andrés Pascual

El staff de pitcheo de un club es grande cuando los bateadores que ajustan su record, su dinero y su nombre se preocupan por enfrentarlo.
Cuando Roberto Clemente competía por el champion bate contra el cubano Haitiano González en la campaña de 1967 (que finalmente ganó con dos últimas semanas soberbias), un periodista hispano de Nueva York le preguntó por las posibilidades inmediatas de mantener el promedio, iniciando el mes de septiembre. Tan rápido y agresivo como corría entre las bases, el Idolo de Carolina le respondió, “Después que pase la serie de fin de semana te digo…” Fue el homenaje respetuoso a la rotación de los Cardenales de San Luis, que ganaron la liga y la Serie Mundial contra el Boston ese año: Gibson, Carlton, Hughes, Washburn y Larry Jaster, o 62-36 del 101-60 con que finalizó el equipo.
En estos tiempos, los Filis de Filadelfia tienen una rotación increíble, tal vez la mejor de hoy por lo profunda, si se incluye al zurdo Cole Hamels; esta novena posee también una batería de respaldo y respeto y un cuadro que sabe jugar a la pelota, en que el predominio del veterano es absoluto y eso ayuda.
Sin embargo, los Marlins, con un club joven y prometedor, que no debe sorprender a nadie por lo que hacen ni, mucho menos, colocarlos en niveles de sospechosa sorpresa por el juego que están desarrollando, tienen, a mi juicio, el trío más dominante del momento en Grandes Ligas en Josh Johnson, el californiano Ricky Nolasco y el venezolano Aníbal Sánchez.
Una serie contra el club surfloridano en que se tenga que enfrentar a los primeros tres abridores en fila, no solo le puede costar un bajón de 15 ó más puntos a cualquier promedio individual, sino 3 juegos de diferencia en el standing de los clubes a la novena contraria.
Al momento de redactar este artículo, Halladay 6-3 y 3.29; Oswalt, 3-2 y 2.60 y Cliff Lee 4-4 con 3.50 como los tres primeros abridores del Filadelfia o 13-9 del récord del equipo, que es 32-19. El porcentaje sobre victorias del club del grupo es de 40.6, sin embargo, su responsabilidad sobre las derrotas es de 47.3.
Mientras, el soberbio grupo de tres local presenta a Johnson con 3-1 y 1.64; Nolasco, 4-0 y 3.04 y a Sánchez con 4-1 y 2.60, bueno para el 37.9 % sobre los ganados y solo el 10 por ciento de las derrotas, al combinar 11-2 del 29-20 del equipo.
Si el club sigue jugando así cuando lanzan estos tres estrellas del pitcheo, a pesar de la inestabilidad del boricua Javier Vázquez y del aparente bajo nivel competitivo de Voldstad, van a dar muchos problemas, porque, en el beisbol, no hay algo que refuerce más la moral de juego de un grupo que confiar en que, cuando sube un pitcher de la clase de este trío a defender el montículo, el término intransitable adquiere su verdadero significado por el dominio que ejercen ante cualquier artillería enemiga. Solo la lesión traidora podría impedir un año sensacional en lo individual y en lo colectivo para estos serpentineros y para los Agujas.
Johnson, Nolasco y Aníbal son, nadie lo dude, Sota, Caballo y Rey de la baraja del pitcheo de un club que, desde ahora, solo se podrá decir que no pudieron si, cuando caigan las cortinas de este campeonato, están en segundo en la división y, ¡Vamos a ver con lo del comodín qué pasa…!

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Pie de grabado: Johnson y Nolasco, dos cartas del trío formidable

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