Joey Votto aprovechó su relación con Pet e Rose para mejorar como pelotero

2 Jun

Los bateadores de élite en el béisbol están un paso por encima del resto, en parte, porque ellos rara vez “regalan” turnos. Muñecas rápidas, coordinación ojos-manos, y paciencia son atributos valiosos, pero también es la disciplina para eludir los lanzamientos en el borde y enfrentar cada aparición en el plato con la misma intensidad que la anterior, y las 300 o 400 que le sigan.

Joey Votto RojosMike Ehrmann/Getty ImagesJoey Votto es uno de los líderes de las Grandes Ligas en porcentaje de embase.

Joey Votto, primera base de Cincinnati, tiene una obsesión con maximizar la experiencia de bateo y subir el volumen al máximo cada vez que se para en la caja. Y si alguna vez huye de esa misión, las palabras de sabiduría del béisbol se meten a su subconsciente y lo mantienen por el camino correcto.

Votto ha memorizado muchas partes del libro de Ted Williams “The Science of Hitting” (“La Ciencia del Bateo”) y frecuentemente es mencionado en el mismo nivel que Larry Walker como un bateador sobresaliente con raíces canadienses. Pero su musa de béisbol es agresiva, arrolladora como Ray Fosse, que usa un corte de cabello como el Príncipe Valiente, que dice frases sin sentido, que se aferra a cazar autógrafos y que tiene una estrategia tenaz de ambos lados del plato.

Hace varios años, Votto estaba en el círculo de espera del Great American Ballpark, mientras Pete Rose observaba desde una platea. Los dos hombres iniciaron una conversación, y el Rey de los Imparables le dio algunas palabras de sabiduría que causaron efecto. Entre otras cosas, le dijo a Voto que no era pecado ir por la última galleta del frasco. Rose nunca hubiera conseguido 4,256 hits si no hubiera tenido un toque de avaricia en él.

“A inicios de mi carrera, Pete me seguía”, dijo Votto, “y uno de los consejos que me dio fue, ‘Cuando obtengas el segundo hit, consigue el tercero. Y cuando logres el tercer imparable, consigue el cuarto. Y cuando llegue el cuarto hit, consigue el quinto’. Eso se me quedó pegado, porque es un reto genuino cuando estás cansado, o enfermo, o el partido no es parejo, o enfrentas a un pitcher duro, o no estás de buen humor. Cualquier cosa que sea.

“Lo que aprendí con el consejo de Pete es, ‘Tú juegas para ti mismo. Compites por tu equipo. Haces lo mejor que puedes cada día, para aprovechar lo más que se pueda de tus habilidades’. Así que cuando tengo ese turno al bat y la pizarra está 10-0, sí, usualmente me concentro y me aseguro que estoy en un buen lugar para batear, y estoy listo, y no regalaré ese turno. Me tomaré mi tiempo antes del turno, o pediré tiempo fuera, para que no haya excusas o algo de lo que me pueda acordar y arrepentirme”.

Votto no tiene mucho de qué arrepentirse — o mucha compasión, por ese motivo. Desde que terminó segundo en la votación al Novato del Año en la Liga Nacional en 2008 (superado por Geovany Soto, receptor de los Cachorros), ha obtenido un premio como el Jugador Más Valioso, ha ido a tres Juegos de Estrellas, y se enriqueció más de lo que pudiera imaginar, con una extensión de contrato por 10 años y $225 millones que lo mantendrá con el equipo hasta 2023.

Votto ha dejado atrás una fila de pitchers desmoralizados y efectividades lastimadas en el camino. Este año, está de vuelta, tan formidable como siempre, con una rodilla sana, un contacto cómodo y un nuevo compañero a su lado.

Los Rojos están segundos en la liga en carreras anotadas — sólo atrás de Colorado — aunque perdieron al cuarto bate Ryan Ludwick por una lesión en el hombro en abril, sus receptores batean .183 de forma combinada y tanto el tercera base Todd Frazier como el torpedero Zack Cozart han iniciado lento a la ofensiva. Ellos brillan porque el jardinero central Shin-Soo Choo y Votto se están embasando con un ritmo ridículo bateando primero y tercero en el orden, y Brandon Phillips y Jay Bruce viven actualmente en el cielo de las carreras producidas.

Previo a la matiné del miércoles contra los Mets en Citi Field, Votto bateaba .353 con .477 de OBP. Luego vienen Miguel Cabrera y Choo con .455. Los compañeros de Cincinnati han pasado tanto tiempo parados en la primera y segunda colchoneta que las pueden usar como apartados postales.

Mentalidad de la nueva era

Al ritmo que llevan, Votto y Choo se embasarán más de 300 veces cada uno esta temporada. Si lo consiguen, se unirán a Derek Jeter y Bernie Williams de los Yankees en 1999, y Craig Biggio y Jeff Bagwell de los Astros en 1997, como los únicos compañeros de equipo que logran esa hazaña desde que Hank Greenberg y Charlie Gehringer lo consiguieron para Detroit en 1937.

El concepto de hacer que cada turno al bate cuente ha sido atribuido frecuentemente a Rose, Tony Gwynn, Wade Boggs, Rod Carew y otros campeones de bateo en serie. “Es lo que hacen los buenos bateadores”, dijo el mánager de los Rojos, Dusty Baker. “Eso no empezó hace poco. Luke Appling me lo dijo hace más de 30 años, con los Bravos”.

“A inicios de mi carrera, Pete me seguía”, dijo Votto, “y uno de los consejos que me dio fue, ‘Cuando obtengas el segundo hit, consigue el tercero. Y cuando logres el tercer imparable, consigue el cuarto. Y cuando llegue el cuarto hit, consigue el quinto’. Eso se me quedó pegado, porque es un reto genuino cuando estás cansado, o enfermo, o el partido no es parejo, o enfrentas a un pitcher duro, o no estás de buen humor

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